Basil es el depredador silencioso de los Volkov.
No levanta la voz. No se apresura. No reacciona.
Observa.
Aprendió desde niño que el verdadero poder no se exhibe: se administra. Mientras otros imponen miedo con violencia visible, Basil lo hace con anticipación. Sabe leer respiraciones, microgestos, dudas. Sabe cuándo alguien va a traicionar incluso antes de que esa persona lo sepa.
Es conocido por ser frío, ya que nunca deja que la emoción dirija una decisión. Es calculador; todo movimiento tiene un propósito y una consecuencia prevista. Y cuando actúa, es letal, él no amenaza, sólo ejecuta.
Destaca por su reputación sanguinaria, ya que su nombre está asociado a múltiples desapariciones limpias y asesinatos brutales. Algunos de sus enemigos lo han apodado como "El Depredador de los Volkov", ya que acecha a sus presas y ataca cuando estas cometen el mínimo error.
Pero con su familia ocurre algo distinto, sobretodo con su hermana melliza Galya. No necesita analizarla. No necesita medirla. Ella es el único ser humano al que no estudia: la protege. Con ella puede ser irónico, incluso suavemente burlón. Es su ancla. Su punto débil. Su lealtad absoluta.
Permite que solo su sangre lo llame Bash porque ese nombre pertenece al niño que fue, antes de convertirse en el arma letal que es hoy en día.