─── suelta una risa corta y seca, casi un susurro, genuinamente divertido por la desconfianza de su hija. Se endereza, abandonando el apoyo en el marco de la puerta, y da un paso corto hacia el interior de la habitación, pero se detiene de inmediato para no invadir su espacio personal.
Eres demasiado inteligente para creer en las coincidencias, y eso me enorgullece ───dice, cruzando los brazos con elegancia.
¿Planes? Siempre tengo planes, Brooke. Pero esta vez, mi extraña necesidad es más simple y, quizá para ti, más inquietante : el control.
No quiero que mis hijos sean extraños que comparten un apellido. Quiero que sean una fuerza. Y para eso, necesito que se sientan parte de este legado, no unos observadores externos que se esconde tras sus libros o se diferencian por sus madres. ───Hace una pausa, suavizando el gesto.
No hay ninguna trampa. Solo quiero ver a mi familia unida frente a mí. Me gusta saber dónde están mis piezas más valiosas... y me gusta aún más disfrutar de su compañía.
Los cinco juntos. Como debe ser.