—El joven estaba algo decaído con su traje sentado en el patio de la escuela, jugaba con su bastón.
Al escuchar la voz detrás de él se sobreexalto y se giró de golpe claramente asustado, a su vez que luego dejaba salir un quejido de dolor a causa del movimiento brusco.—
¿Q-quién eres?
—Tartamudeo.—
—Rodó los ojos y burló en tono bajo lo que dijo primero el más alto.
Apoyándose en su bastón se puso de pie y frunció el seño, haciendo una mueca de dolor por un momento.—
No asistiría solo, ni siquiera iria... ¿Cómo sabes lo de mi hermano? Definitivamente me estabas observando. Aurelius puede hacer lo que se le venga en gana.
—La desconfianza en el rostro del príncipe se hizo presente mientras miraba a detalle al otro.
Alzó una ceja con curiosidad y entrecerró los ojos, nuevamente apoyando su rostro en su bastón —
Así.... Es espera, ¿Me estabas espiando? Dame una buena razón para ir al baile con alguien que no conozco.
—Rodó los ojos ante la mención del otro, y se cruzó de brazos.—
Pues que bien, ya confirmaste, largo, déjame solo.
—Dijo sentado aún en el borde del lago encantado.—