Creció como una Wheeler más, rodeada de discusiones, risas y un amor incondicional por sus hermanos. Pero su infancia cambió para siempre el día en que Hawkins dejó de ser un pueblo normal. La desaparición de Will, las mentiras de los adultos y la sombra del Upside Down marcaron su vida de una forma que nadie fuera de ese círculo podría entender.
Aunque no siempre estuvo en primera línea de batalla, vio el miedo en los ojos de sus hermanos, escuchó los susurros de lo que existía al otro lado y entendió que el mundo era mucho más oscuro de lo que parecía. Las noches llenas de sirenas, luces parpadeantes y silencios incómodos dejaron cicatrices invisibles en ella.
Fue después de esos hechos cuando la música dejó de ser solo un pasatiempo y se volvió una necesidad. Cada nota era una forma de procesar el terror, la pérdida y la valentía que presenció. Compuso canciones inspiradas en mundos rotos, realidades paralelas y en la fuerza de quienes sobrevivieron a lo imposible.
Ama a sus hermanos con una devoción silenciosa; sabe que sin ellos no habría salido intacta de todo lo ocurrido. Son su ancla, su razón para seguir adelante y no dejar que el Upside Down le robe la esperanza.
Con Hawkins quedándole pequeño y demasiados recuerdos oscuros entre sus calles, decidió marcharse a Berklee College of Music, buscando transformar el dolor en arte. Cree que la música puede ser un puente entre mundos… y una forma de sanar lo que el Upside Down intentó destruir.