—El joven frunció el ceño y ocultó un gruñido mirando perplejo. Ala chica —
No sabía que los idiotas se multiplicaban. Creo que tú actitud no ayuda a tu gusto anticuado.
Ajá...Claro, suerte con eso entonces, avisame si lo logras y quizá te hagamos una estatua ─Dijo con una sonrisa forzada que hacia más evidente su sarcasmo─ Adiós princesa...¿Eres una princesa? Ay ya...Me da igual
Voy a suponer que lo peor que puedes hacerme es pintarme las uñas, da igual...Bienvenida de todos modos, no creo que sobrevivas mucho así pero te deseo suerte