¡Suficiente!
—rugió, interrumpiéndolo de golpe con una voz cargada de pura rabia, dando un manotazo al aire para dispersar el humo púrpura que la rodeaba. Sentía cómo la sangre le hervía en las venas. El recuerdo de Luis roto en el suelo, pidiéndole entre lágrimas que le entregara la carta y el sombrero a Max para no ser un estorbo, volvió a su mente como una puñalada. El sacrificio de su amigo, su dolor... todo para que Niklaus actuara como un descarado—.
No necesito escuchar ni una sola palabra más de tu boca, Chessy.
—masculló la chica, apretando los dientes y fijando una mirada mortálida en la gata—.
Si crees que me voy a quedar con los brazos cruzados viendo cómo se burlan del dolor de Luis, estás muy equivocada.
—dio media vuelta bruscamente, con los puños apretados y el rostro encendido de indignación—.
Voy a averiguar la verdad de esto yo misma. Y si Niklaus realmente le hizo eso a Luis... juro que lo va a pagar caro. Y sí tú también estás involucrada, te irá muy mal.