Aares ni siquiera sabía como reaccionar a todo esto. Había pasado todo tan rápido, que en medio del juego andaba cantando una canción como si nada. Ni siquiera se pasó por la cabeza que terminaría envuelto en el juego con alguien que conocía....mucho más que perfectamente bien de lo que quizá se rumoreaba por ahí o lo que intentaban dejar no parecer. A veces sin querer se pasan los límites entre las palabras "amistad" y "trabajo", pero ninguno de los dos hablaría de ello, aunque quizá en muy en el fondo, Aares quisiera sentir un poco de alivío entre tanto dilema de que quizá...., pero sabía disimularlo demasiado bien para su tanta suerte y de que nunca entendería donde estaba parado.— Como quieras, Lian. — No dijo más que responderle de la misma forma en la que el contrario lo hizo y es que ya estaba acostumbrado a como serían las cosas cada que sucedían estas situaciones, ni necesitaba que le dijera nada. El pelinegro soltó un quejido que no pudo evitar ni bien sintió como si quisiera descuellarlo, pero no bajó la cabeza, ni mucho menos el contacto visual, demostrandole que estaba listo para seguirle su jueguito.
No bastó nada para sentir sus sabores de licores mezclarse entre sus bocas como si nada, como si fuera costumbre y como si su cuerpo reaccionara al suyo al instante. No obstante, fue algo dificil dejarse llevar, ya que ni bien empezaba, podía sentir un pequeño ardor entre su labio inferior, adivinando el cometido del contrario, hasta el puñetazo estampado en su mejilla que lo descolocó. Lo que lo dejó atónito y sin respiración por unos segundos, fue cedado por ese beso con un gran cambio de emociones. No se había sentido nunca así de suave, tan...lindo? Normalmente todo era agresivo, intenso, como si te quisiera arrancar el pulmón del pecho, que no estaba acostumbrado, pero que a su vez le parecía encantador, como si pudiera volver a respirar.