⎯⎯ El eco de unas pisadas seguidas junto con el suave golpe de un palo, se hicieron presentes en el palacio. Era Moisés, había logrado entrar al palacio con facilidad, debido a que seguía siendo temido por ciertos eventos desafortunados pero a su vez respetado por el rango que anteriormente ocupaba en el palacio. Su gran vestimenta roja se balanceaba un poco por su andar, sus sandalias estaban ya algo desgastadas, pero seguía igual que antes. Recorrer el palacio siempre le resultaba extraño, se le revolvía el estómago, tal vez eran los recuerdos, la nostalgia o pensar en el mismo presente, como todo había cambiado o como hubiera querido que cambiara, pero siempre mantenía la frente en alto, impecable como siempre, sin algún indicio de cobardía en su mirada. Cada vez que más se acercaba, más pensaba en Ramsés y al mirarlo desde la lejanía, detuvo sus andar por unos instantes, lo visualizo en silencio, reflexionando sobre su nuevo reencuentro. Por su ser pasaban varias sensaciones que lo inquietaban un poco en el interior, sensaciones como de tensión, frustración, nostalgia y hasta alegría, había pasado tiempo la última vez que vio a Ramsés, seguía igual o era lo que podía observar desde lejos. ⎯⎯
Ramsés ... ⎯⎯ exclamó lo suficientemente fuerte para que lo escuchara pero a la vez suave, de seguro ya sabía de su presencia desde antes. Retomó su andar, al menos para acercarse un poco más. ⎯⎯