Creció entre percheros, cajas repletas de accesorios antiguos y revistas de moda apiladas en el despacho de sus abuelos. Con el tiempo desarrolló un ojo excepcional para reconocer piezas vintage, prendas de diseñador y tesoros escondidos que pasaban desapercibidos para cualquiera. Siempre tuvo claro que quería continuar con el legado familiar, aunque también deseaba demostrar que una tienda con historia podía evolucionar sin perder su esencia. Con ese objetivo estudió una doble titulación en Administración y Dirección de Empresas y Diseño de Moda en Madrid, donde descubrió una perspectiva mucho más internacional de la industria. Tras graduarse regresó a Los Ángeles para ponerse al frente de Lucky You, renovando la imagen de la tienda, incorporando ventas en línea, colaboraciones con jóvenes diseñadores y eventos dedicados a la moda sostenible, todo ello sin renunciar al encanto que la había convertido en un referente durante más de medio siglo.
Aunque disfruta del ritmo acelerado de Los Ángeles, eligió establecerse en un rancho situado en las montañas que rodean la ciudad, donde encuentra la tranquilidad que difícilmente podría hallar en otro lugar. Allí pasa la mayor parte de sus días cuidando de sus animales, recorriendo los senderos a lomos de Lucky —el caballo que sus padres le regalaron cuando decidió asumir las riendas del negocio familiar— y ofreciendo hogar temporal a perros y gatos rescatados mientras esperan encontrar una familia definitiva. Cuando visita Lucky You para supervisar la tienda, rara vez permanece en la oficina; prefiere recorrer los pasillos, conversar con los clientes y ofrecer asesorías gratuitas de estilismo. Quienes la conocen la describen como alguien espontánea, ingeniosa y cercana, con una confianza natural que nunca llega a convertirse en arrogancia.