Ah, Daella. Siempre tan... doméstica. Llegas tarde porque, supongo, el mundo se mueve demasiado rápido para alguien que se detiene a oler cada flor del camino. ¿Temer? No proyectes tus miedos en mí, hermana. A diferencia de Daeron, yo no necesito esconderme en una jarra de vino para soportar a esta familia, y a diferencia de Aerion, no necesito prender fuego a nada para sentirme poderoso. ¿Disputas? No puede haber disputa cuando no hay igualdad. Lo que has visto es simplemente a un hombre poniendo orden entre el ruido. ¿Que cómo me ha tratado el día? El día ha sido una sucesión de encuentros con personas que se esfuerzan demasiado por ser agradables o valientes, y fallan en ambas. Pero descuida, Daella, no espero que lo entiendas. Tú eres feliz en tu pequeño mundo de cortesías vacías y paz familiar. Mejor ve a buscar a nuestro padre o a Valarr. Ellos aprecian ese tono dulce y sumiso. A mí solo me produce dolor de cabeza.