¿Sirvientes? Los sirvientes solo repiten lo que huelen, Dario, y este palacio apesta a debilidad desde que puse un pie fuera. Dile a tu puta mona que si vuelve a mencionar mi cabello, le voy a arrancar los dientes uno a uno para hacerme un collar. Me importa un carajo que compartamos sangre, la sangre se derrama fácil, y la tuya parece estar volviéndose agua de tanto tiempo que pasas encerrado aquí jugando a los palacios. El desprecio no nos mantiene unidos, hermano. Lo único que nos mantiene unidos es que yo sigo matando dragones para que tú puedas seguir escuchando chismes de pasillo. Ahora quítame a ese animal de la vista antes de que decida qué parte de ella sirve para alimentar a los perros.