Son lindos; es una lástima que no todos puedan verlo —dice, mirando por unos instantes al otro a los ojos, las luces en sus ojos se achicaron casi como si estuviera sonriendo—. Los lentes te hacen ver más intelectual, pero sin ellos pareces sólo un universitario más. Hasta podría decir que te ves mejor.
—saca la billetera de su pantalón, sacando sesenta dólares de ella y entregándolos al joven frente a él—. Ve, cómpralos y con los treinta que tienes cómprate algo lindo. Quizá algo que combine con esos lentes para que estrenes algo nuevo.
No me agradezcas, dime cuánto necesitas. Sólo pediría una cosa, y sería ver tus ojos, como te dije, no creo convertirme en piedra, no soy tan humano como parezco.