SoyLunaTargaryen
Luna inclinó apenas la cabeza al verlo, como corresponde a alguien de su casa, aunque en sus ojos brillaba una calma segura.
—Príncipe Dorian… el tiempo no perdona a nadie, ni siquiera a quienes crecimos entre celebraciones y viejas canciones. —Una leve sonrisa cruzó su rostro. Mientras le miraba —Pero me alegra saber que aún recordáis a la niña que fui. Aunque temo que ya no queda mucho de ella. Aun así, agradezco vuestra bienvenida. Es bueno encontrar rostros conocidos cuando uno vuelve a casa.