Entonces cayó como anillo al dedo.
— Dijo con entusiasmo a la vez que sus mejillas adquirían un tono rosado, sonriendo amplio al chocar su mirada con la del mayor.—
Claro que sí, todos los que quieras.
De hecho hice sandwiches.
—Dijo con una sonrisa poniéndose finalmente de pie del sofá y caminando directo al mayor, abrazándole de espalda, y recostando su cabeza en la espalda del otro.—
Te extrañé mucho hoy
Exacto, en fin. Cambiando de tema sí... Intenté hornear galletas... Pero se quemaron, así que probé hacer brownies... Esos no se quemaron, esos si fueron el producto final. Quise recibirte con eso y algo de cenar.