¡Hermanito! ¿Se puede saber dónde te habías metido? Y dime, ¿qué desatino es ese que te has hecho en el pelo? Cualquiera diría que haces lo posible por no parecerte a mí. En fin, no está de más darte la bienvenida. Por cierto, hace poco vi a ese amigo tuyo, Ser Duncan el Alto. Es bien agraciado, no lo negaré… pero no le digas nada.