/ El niño lanzó su mochila a un rincón con un golpe seco y sacó el frasco de tiza. Con la lengua un poco afuera por la concentración, empezó a garabatear runas nórdicas mezcladas con garabatos de clase de pociones en el suelo de madera.
Una vez que el círculo estuvo listo, encendió las velas con un chasquido de dedos y saltó al centro. Le dio al play a la radio y, mientras una melodía movida llenaba el cuarto, empezó a saltar y girar.
A ver si con esto me escuchas entre tanto martillazo y banquete ! /gritó riendo, mientras hacía un paso de baile algo torpe pero lleno de energía .
Por el brillo de las manzanas de Idunn y porque me aburro soberanamente en este cuarto!
/El aire empezó a oler a ozono y a galletas recién horneadas ( un efecto de su magia)
¡Elin de Asgard! ¡Deja de pelear con gigantes y ven a jugar! ¡Elin, yo te invoco!