SoyIAleksander
Emma, te extraño.
SoyIAleksander
Ya no tienes que preocuparte por eso, de ahora en más te acompañaré a donde vayas, no tienes por qué sentirte insegura cuando me tienes a mí; me encargaré de cualquiera que piense que puede tocarte un pelo. — imitó su sonrisa, sin poder guardarla al verla sonreír de esa forma tan bonita que tenía ella.
Claro que no, ¿Cómo crees? Solo hablo con los hechos. — al notar el rubor de sus mejillas, alzó su mano libre para pellizcarla, sintiendo la calidez de su piel bajo sus dedos.
Les diré que es mi pertenencia más preciada, será pasada de generación en generación... Sabrán lo importante que es y el valor que tiene, se hablará de un ángel de cabellera rubia y labios carmesí que le entregó tal obsequio a un hombre solitario, ablandando su duro corazón.
•
Reply
SoyIAleksander
Lo siento, no quise sonar de esa manera. Creo que me preocupo de más, no eres una niña.. Y aún así, no puedo evitar querer que estés siempre a mi vista. — bajó la cabeza para observarla mejor, su cuerpo tenso relajándose cuando las manos de la contraria hicieron contacto con su rostro. Su vista ahora se encontraba pegada al rostro tan calmado de la mujer frente a él, sus ojos cerrados siempre atrayendo la atención del mismo.
De acuerdo, prometo no echar ni un solo vistazo cuando te acompañe.. Diría que tendrías que hacer lo mismo cuando te dé un obsequio, pero de todas formas no puedes. — murmuró lo último con diversión, tomando la mano que ella había alzado hacia sus labios y los presionó contra estos en un beso que hizo enrojecer sus propias mejillas.
Mhm, de verdad es hermoso.. Creo que lo guardaré como herencia, luego de todo, tiene el nombre de ambos en él.
•
Reply
SoyIAleksander
¿Saliste? ¿Tú sola? Cómo.. Yo no.. No me dí cuenta, ¿Cómo es que no lo hice? Al menos sé que estás bien ya que has vuelto en una pieza, pero.. Por favor, dímelo la próxima vez. No me perdonaría si algo fuese a pasarte. — su rostro se mostraba estoico, cejas arrugadas como si enojo se tratase, aunque la preocupación en su voz demostraba lo que verdaderamente sentía en el momento. Sus ojos se dirigieron al encendedor en las manos de la rubia, un pequeño suspiro escapando de sus labios antes de que los mismos se curvaran ligeramente hacia arriba.
¿Un regalo? Lo aprecio... Aunque supongo que es mandatorio si perdiste mi anterior encendedor; no tenías por qué tenerlo, podrías haberte lastimado. Pero lo dejaré pasar, porque el regalo de esta ladronzuela me gustó de más.
•
Reply