Enya Archer pasa la mayor parte de sus días lejos del bullicio del Melrose Market. A sus 22 años, dedica su tiempo al cuidado, la cría y el manejo de las abejas, trabajando junto a su madre y un pequeño grupo de personas de confianza para mantener saludables las colmenas que sostienen el negocio familiar. Mientras otros ven los frascos de miel terminados, Enya conoce el esfuerzo silencioso que existe detrás de cada uno.
Rara vez permanece en el mercado. Es más común verla al amanecer preparando entregas y abasteciendo el puesto, o al final de la jornada ayudando a recoger todo antes de regresar al apiario. A diferencia de Claire, decidió no continuar sus estudios universitarios y centró su vida en el oficio familiar.