/la manzana no cayó al suelo. Se detuvo en el aire, suspendida por un instante incómodo, antes de deshacerse en ceniza—. No. —la voz de Hera fue tranquila, casi aburrida—. No repito palabras para quien solo sabe bostezar cuando no entiende algo tan básico. —sus ojos se alzaron hacia Eris, lentos, precisos—.
Siempre tan fiel a tu naturaleza… lanzar objetos, huir después y llamar cita a lo que no es más que otra interrupción pasajera. La discordia nunca se queda a enfrentar lo que provoca. Y qué ingeniosa tu manzana. La última vez que usaste una, desataste una guerra. Supongo que es lo más cerca que has estado de ser relevante sin colarte donde no te llaman. Te daré un consejo, ya que dices ser tan amiga: no confundas mi paciencia con ceguera. Ve a tu cita. Las cosas fugaces siempre tienen prisa.