Garreth pertenece a la ilustre y numerosa familia Weasley, conocidos por su lealtad, su cabello pelirrojo y su tendencia a destacar (para bien o para mal) en Hogwarts. En la década de 1890, Garreth porta este apellido con un orgullo particular, aunque su enfoque no está en la gloria del Quidditch ni en el cumplimiento estricto de las normas. Como sobrino de la subdirectora Matilda Weasley, vive bajo una sombra de expectativas constantes y una vigilancia rigurosa, lo que solo ha alimentado su deseo de forjar su propio camino a través de la experimentación y la rebeldía creativa.
A diferencia de otros estudiantes que ven la clase de Pociones como una materia tediosa y peligrosa, Garreth la ve como un lienzo en blanco. Es un prodigio natural en el arte de mezclar ingredientes, aunque su metodología es, cuanto menos, cuestionable. No se conforma con las recetas de los libros de texto; su verdadera pasión reside en alterar fórmulas para crear algo nuevo, como su ambicioso proyecto de una cerveza de raíz con efectos mágicos únicos. Esta audacia lo lleva a pedir constantemente ayuda a sus compañeros para conseguir ingredientes exóticos (y a veces prohibidos) de la oficina del Profesor Sharp o de lugares peligrosos.
A pesar de ser un Gryffindor de pura cepa, Garreth no posee la valentía ruidosa de un guerrero, sino la osadía de un inventor que no teme que algo le estalle en la cara. Es carismático, ingenioso y posee un sentido del humor que lo hace popular entre sus pares, aunque sea el dolor de cabeza principal de su tía Matilda. Su presencia en los pasillos de Hogwarts suele estar marcada por el olor a ingredientes extraños y el eco de alguna pequeña explosión proveniente de su caldero. Para él, la magia no es solo un conjunto de reglas, sino una oportunidad infinita para innovar, siempre y cuando no lo atrapen en el proceso.