Entonces me alegra haberlo sacado por unos segundos de ese cotidino y aburrido control que lo rodea, aunque hubiera preferido que me dijera que me encuentra fascinante a mí y no a mi actitud. Aunque supongo que vienen de la mano, ¿no? ¿Huh? ¿Una entrevista? Bueno, no era lo que tenía en mente cuando mencioné lo de la agenda, pero... No me quejo. De hecho, no me quejo para nada, porque sería muy interesante hablar con usted estando ambos en nuestro rol como trabajadores. ¿Qué me dice de mañana? ¿Puede?