SoyHannahCollins

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SoyHannahCollins

Es reservada, observadora y posee una memoria casi imposible para recordar el pedido favorito de quienes regresan. Está convencida de que cada bebida dice algo sobre quien la elige y de que nadie entra por casualidad. Paradójicamente, después de crecer rodeada de historias de amor, nunca ha vivido una que considere digna de escribir. Quizá por eso le resulta más sencillo contar las de los demás que enfrentarse a la posibilidad de protagonizar la suya.
          	  
          	  Cada mañana, antes de abrir, prepara una taza de café y la deja sobre una mesa junto al ventanal. Era el lugar favorito de su padre para observar cómo el mercado despertaba lentamente. Nadie se sienta allí durante las primeras horas del día. Los clientes habituales dicen que es por respeto; Hannah prefiere pensar que algunas costumbres son la forma más sencilla de mantener cerca a quienes ya no están.
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SoyHannahCollins

Sus padres solían decir que la cafetería tenía algo especial. Que el café atraía a la gente, pero eran las historias las que hacían que siempre regresaran. Cuando ambos fallecieron —demasiado pronto y de forma inesperada— Hannah pensó en vender el negocio. Apenas tenía veintidós años y hacerse cargo de un lugar con tanta historia parecía una responsabilidad demasiado grande para alguien que todavía intentaba descubrir qué quería hacer con su vida.
          	  
          	  Sin embargo, el día que entró por última vez con la intención de cerrar definitivamente, encontró una caja escondida en la oficina. Dentro había fotografías, cartas, recetas escritas a mano y un cuaderno de su madre. En la primera página solo podía leerse una frase: "Cada persona que cruza esta puerta deja algo de sí misma. Si aprendes a escuchar, nunca te faltarán historias." Nunca volvió a plantearse vender la cafetería.
          	  
          	  Desde entonces, Hannah divide sus días entre preparar cafés y escribir. Siempre tiene un cuaderno abierto sobre el mostrador donde anota conversaciones que escucha sin invadirlas, pequeños gestos entre desconocidos y escenas cotidianas que podrían pasar desapercibidas para cualquiera. Sueña con publicar una novela algún día, aunque en el fondo siente que ya está escribiendo la más auténtica de todas: la que nace de las vidas que pasan por su cafetería.
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SoyHannahCollins

Tiene veintidós años y es la dueña de Tazza d'Oro, una cafetería ubicada en Melrose. Lo que hoy es uno de los locales más queridos del lugar comenzó décadas atrás como un pequeño puesto atendido por sus padres. Apenas contaban con una máquina de espresso, una vitrina con unos cuantos postres caseros y un puñado de mesas plegables. No tenían grandes recursos, pero sí una hospitalidad que hacía que cualquiera quisiera volver. Con el paso de los años, el pequeño puesto creció junto con su reputación. Los clientes habituales trajeron a sus amigos, las recomendaciones corrieron de boca en boca y, poco a poco, aquella esquina se transformó en una cafetería hecha y derecha: un local acogedor, con grandes ventanales, estanterías repletas de libros olvidados por antiguos clientes y el inconfundible aroma del café recién molido que se mezclaba con el bullicio del mercado.
          	  
          	  Prácticamente creció detrás del mostrador. Hacía la tarea en una de las mesas del fondo, aprendió a contar entregando cambio a los clientes habituales y descubrió que el amor podía tener cientos de formas distintas sin salir de aquellas cuatro paredes; Escuchó la historia del anciano que, durante cuarenta años, pidió dos cafés cada viernes porque seguía sintiendo que su esposa ocupaba la silla frente a él. La pareja que se conoció porque uno tomó por error la bebida del otro. Los estudiantes que prometieron volver después de graduarse y terminaron celebrando allí su compromiso. Incluso los corazones rotos encontraban un refugio entre aquellas mesas, dejando cartas olvidadas, servilletas con despedidas o poemas escritos con tinta apresurada.
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SoyDaikiTsukishima

¡Hannah-banana! ¿Cuál fue? Sería todo un honor tenerte por ahí. De verdad, te sorprenderías de todos los tipos de cómics que hay, jamás me aburro cuando estoy en la tienda. También me alegra muchísimo volver a verte. La verdad, estoy muy bien. Creo que me hace muy feliz saber que hay tantas personas interesadas en los cómics. ¿Y tú qué tal? ¿Cómo va la cafetería? ♡

SoyDaikiTsukishima

Yo tampoco puedo.... alguien llame a cat noair. 
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SoyAetherAstor

¡Hola, Hannah! ¡Estoy bien! Mis padres se fueron de viaje, así que, temporalmente soy el dueño de Mystic Moon. Si algo sale mal, recurriré a ti—ya que eres experta en esto de tener negocios exitosos. ¿A ti cómo te va? ¿Qué tal la cafetería? ¿Sigues escribiendo? Espero que sí. 

SoyMarVentresca

¡Bienvenida seas, Hannah! Te ves lindísima como siempre, ¿cómo va todo? escuché por mi papá que la cafetería últimamente está totalmente llena, y pensé en pasar por ahí, ¡tal vez mañana! Espero que estés teniendo un día grandioso. 

MelroseMarketSq

☆ ¡Bienvenida, Hannah Collins! Nos alegra mucho recibirte en Melrose, es un placer contar con la dueña de una de las cafeterías más queridas de nuestra comunidad, no podemos dudar que se ha convertido en parte de la rutina y los encuentros de muchos vecinos. Te deseamos una estancia llena de buenos momentos, recuerda que si surge cualquier duda o inconveniente, siempre estamos disponibles para ayudarte. ¡Esperamos que disfrutes tu estancia en Melrose!

SoyCosimaVanderbilt

¡Luces tan adorable! Aunque eso no es nada nuevo. Se más qué bienvenida, Hannah, bonita. Siempre es agradable volver a verte; ya echaba en falta tus repostería. De las mejores en Los Ángeles. Espero tengas una linda estancia, ¿cómo has estado? ¿Tuviste un buen viaje de regreso?