Ah, eso… Ya, a mí no me enseñan ese tipo de cosas.
— encogió los hombros y desvío su mirada, intentando fingir darle poca importancia. —
Mi hermana será la heredera de Cenicientasburgo, entonces, ella se lleva todo el trabajo pesado.
¿Que tipo de entrenamientos? Mi padre es algo estricto a veces, aunque… Bueno, la mayoría de las cosas las hago porque quiero. Nunca está demás saber jugar Tourney o Esgrima.
— le dijo, con una sonrisa orgullosa. —
Además de todo el tema de aprender a ser un príncipe, claro.
— el rubio soltó una suave risa al notar el tono rojizo en las mejillas del contrario. —
Perfecto, porque lo fue. Es un poco raro, aunque prefiero no decir nada al respecto.