Sí, mi amor. Lo que tú quieras. /se separó apenas unos cuantos centímetros para poder encontrar su mirada; subiendo ambas de sus manos hasta acunar el rostro ajeno entre ellas, brindándole caricias en sus mejillas. Suaves. Gentiles. Cargadas de amor y cuidado.
Aquí nos quedaremos para siempre, entonces.