Príncipe Hayate. —le saludó la mayor otorgándole una cortés reverencia—. Que placer el verle. Ha pasado mucho tiempo desde que tuve el privilegio de verle en los brazos de vuestra madre, mi querida hermana. Espero que Westeros… a pesar de la difícil con vuestro reino, logre por lo menos, hacerle pasar un buen momento en su estadía.
Pues este "perro" como osas en llamarme, a logrado que tu padre mantenga su puesto y que tu familia no corra más peligro, así que gran parte de tu poder y lujos me lo debes a mi
Hayate, mi pequeño, ¿qué fue lo que acabas de decir de Poniente? Espero haber escuchado erróneamente, pues este lugar es un sitio hermoso. Pero claro, si pasamos el tiempo entre establos y animales, no podemos disfrutar de la verdadera belleza. ¿Deseas acompañarme a dar un paseo? Conozco un bello lugar que te encantará, mi niño.
Hayate, no deberías expresarte así de tu pueblo. Al igual que el imperio, ellos son parte de tus raíces, es el hogar donde yo nací y crecí. Deberías guardarle un respeto, al menos delante de mi persona. En este breve tiempo, no habrás podido ver las maravillas de Westeros, es por ello, que haremos un paseo familiar. Convenceré a tu padre, verás qué maravilla de experiencia tendremos.