La carrera del joven Harrington no fue un accidente, pero sí una irrupción. Su primer gran reconocimiento llegó interpretando a la versión joven de una superestrella de Hollywood en The Adam Project. Su humor afilado, su presencia magnética y su capacidad para sostener escenas con actores consagrados lo posicionaron de inmediato como algo más que una promesa. Luego vino la consolidación definitiva con el papel protagónico en Percy Jackson y los Dioses del Olimpo.
Sin embargo, Hugh no quería quedar encasillado. Criado entre cine de autor y teatro clásico, sabía que su apellido también cargaba con una expectativa de profundidad. Ese deseo de ir más allá se materializó cuando fue elegido para interpretar al joven Finnick Odair en una ambiciosa película antológica del universo de Los Juegos del Hambre. La noticia sacudió a la industria: Hugh Harrington estaba listo para el drama, para la tragedia y para personajes con capas oscuras y complejas.
Actualmente se encuentra inmerso en ese rodaje, mientras el mundo ya anticipa su siguiente salto: Franklin Richards en la nueva saga de Los Cuatro Fantásticos de Marvel Studios. Un ser de poder cósmico casi infinito, pero con la fragilidad emocional de un adolescente, que parece escrito a medida para alguien que creció entendiendo tanto la fantasía como la humanidad detrás de ella.