¡Ey, no voy a asesinar mis plantas para que se las regales a Harley! Te ofrecí una bella planta en una maceta. Suficiente, además. —me crucé de brazos. —Y no, no es lo mismo. ¡Demonios, tengo un doctorado! —respiré hondo. —Olvídalo, ¿Por qué no piensas en otra cosa? Harley adora destrozar objetos, cómprale otro mazo, un bate, no lo sé.