/luego de casi más de un año de la desaparición de la pelirroja, al fin era el momento de volver a casa, con su amigos, su familia y sobre todo con el amor de su vida, no sabía que pasaría realmente con ambos pues aquella chica se había ido sin decir nada y creía que su relación se había acabado aunque realmente nunca llegó a ese fin en concreto, era una noche bastante fría, apenas había comido en esos días pues lo nervios de ver a aquel soldado la mantenían en un limbo del que no sabía como salir, sus ojos estaban completamente rojos e hinchados de tantas noches llorando al imaginar este momentos, sus manos temblaban al ritmo de sus pasos rápidos pues estaba a poco centímetros del que era su hogar con el castaño.
tu puedes natasha… /susurró para ella misma al doblar la esquina y estar al frente de aquella gran casa, todo parecía igual que antes e incluso una pequeña luz encendida que podía hacerle saber que el soldado se encontraba dentro, respiró hondo y se acercó lentamente, su estómago estaba revuelto e incluso parecía que en cualquier momento vomitaría, jugó con sus mangas, cerró sus ojos y dejó dos pequeños golpes en aquella puerta negra que yacía frente a ella.
por favor dime que estás ahí james… / volvió a susurrar con el corazón en sus manos y con una larga conversación por venir.