Su sonrisa nunca vaciló, detuvo de manera pausada para admirar su rostro, quedó totalmente cautivado al ver el rosa que pintaba el rostro de la contraria, sintiéndose aún más feliz de ser el causante de tal efecto. ⎯ Te ves tan hermosa así... siempre lo digo, pero no es mi culpa que con cada día que pase, aunque ni siquiera lo intentes, logres enamorarme más y más. ⎯ Las yemas de sus dedos acariciaron con suma delicadeza las mejillas de la joven, asegurándose de no apartar la mirada en absoluto, queriendo alargar el momento lo más posible. ⎯ No tienes que pedirme perdón por vivir tu vida, Lili; como dije anteriormente, me interesa que tu máxima prioridad siempre seas tú, jamás sería capaz de enojarme por ello, pues sé que lo haces por tu futuro, en el cual quiero seguir presente en tu vida. Por obviedad, no negaré que te extrañé igualmente, no hubo minutos en este par de días en el que no pasaras por mi mente, pero pese a todo, también supe que debo ser paciente, confía en que soy capaz de esperarte todos los días que me quedan de vida si es lo que me pides.