En tercer año, la verdad salió a la luz. Descubrió que su padre era Sirius Black, el mismo mago al que todos señalaban como traidor. La noticia la sacudió por completo, pero cuando finalmente logró conocerlo, algo dentro de ella encajó. A pesar de los rumores y el pasado oscuro, Lexie encontró en Sirius a un padre que, aunque marcado por el dolor y la culpa, la amaba profundamente. Juntos construyeron un vínculo fuerte, lleno de conversaciones sinceras y una esperanza compartida de formar una familia, junto a Harry, que brillaba como una luz en medio de tanta oscuridad.
En cuarto año, su corazón también cambió. Cedric Diggory apareció en su vida de una forma suave y sincera. Empezaron como amigos, pero el Baile de Navidad marcó un antes y un después. Desde aquella noche, se volvieron inseparables, construyendo una relación tierna y honesta que todos en Hogwarts admiraban.
Ahora, en quinto año, Lexie Black Lee es una de las mejores alumnas en Defensa Contra las Artes Oscuras y Pociones. Es decidida, sensible y sarcástica cuando la situación lo amerita. No permite que nadie hable mal de su padre y lo defiende con una valentía feroz. Además, ha formado un lazo profundo con Remus Lupin, a quien considera una figura paterna más, alguien que la guía y la protege cuando el mundo se vuelve demasiado pesado.
Lexie ya no es la niña sola del orfanato. Es una Gryffindor valiente, una hija orgullosa, una amiga leal y una joven bruja que, pese a todo lo que perdió, ha aprendido a construir su propio hogar.