Primero que nada, no me digas moco. Segundo, gracias. Tercero, ya sabía que me extrañaste, me ofendería que no lo hubieras hecho. Por cierto, yo también te extrañé pero tan solo un poco. Un único abrazo si dejas de llamarme con ese apodo ridículo, prefiero que no les des más ideas a James y a Sirius para humillarme, Lily.