“Querida Lorelai. Han pasado meses desde la última vez que te vi, meses agonizantes que han desatado terror en mi alma. No sé por qué te fuiste o si volverás, pero sé una cosa, jamás volveré a querer a otra persona, pero se me hace Maduro informarte que se me ha obligado a desligarme de cualquier vínculo y lo haré, no porque no te quiera, sino porque en esta misión, cualquier enlace contigo conduciría a la muerte por mi genuina preocupación. Pero no desesperes, como he dicho: no es porque no te ame, es porque te amo demasiado y necesito estar viva para verte de nuevo. Informo que, en este viaje lleno de retos, intentaré tener la mente fría y pido perdón si me he obligado a olvidarte momentáneamente.
Ten cuidado donde sea que estés y... por favor no encuentres a alguien más, te quiero ver feliz, pero debo admitir que dañaría mi corazón”.