La Tormenta que Ríe… Mis ojos te han visto a lo lejos más de una vez, pero nunca tuve la dicha de acercarme ni de cruzar palabra contigo. Te sorprenderá saber que ayer, tras largo tiempo sin vernos, hablé con mi primo y vástago tuyo, Rhaegal. Déjame decirte, aunque sospecho que ya lo sabes, que tienes un hijo de lo más ejemplar. Hay en él nobleza en el porte y rectitud en el ánimo, virtudes que honran no solo su nombre, sino también la sangre de la que proviene.