Mareen Schoenheit, con apenas dieciocho años recién cumplidos, vive sola en un pequeño departamento sobre la tienda de música donde trabaja; allí pasa sus días entre el aroma a madera de las guitarras y el suave crujir de los vinilos, ayudando a clientes a encontrar “esa” canción que necesitan escuchar. Él tiene un don para recordar letras y melodías, y suele perder la noción del tiempo cuando se pone a afinar instrumentos o a hablar de música. Combina su trabajo con sus estudios en una escuela técnica cercana, donde se especializa en producción musical. Aunque es serio y un poco introvertido en clase, siempre escucha con atención y disfruta aprender en silencio, prefiriendo observar antes que hablar.
A pesar de la independencia que llegó temprano a su vida, Mareen ha aprendido a encontrar belleza en la rutina sencilla que lleva.