Padre Marcel, que grata sorpresa el verle, y agradezco vuestra bienvenida. Me haré un tiempo de visitar vuestra iglesia, como bien sabe, mi familia tiene una creencia antigua, ligada a los antiguos dioses.
Oh, padre, dichosos mis ojos que vuelven a verte. Te extrañé horrores, no vuelvas a dejarme tanto tiempo divagando en mi soledad. El viaje fue muy cansador, pero no hay mejor remedio que la compañía tuya para aliviar cualquier pesadez.