Me enorgullece saber que hallas mis palabras más brillantes que el oro de Roca Casterly. Mas, te ruego, de aquí en adelante no tomes mis palabras como mero halago, digo lo que siento, y créeme, es por la estima que sin duda te es debida. Debo confesar que comparto contigo la herencia de mi madre porque mi cabello castaño lo tomé de Dyanna Dayne, y por ello parezco más dorniense que Targaryen, aunque no lo cambiaría por nada. Pero, primo… ¡ay, veo lo que tramas! Halagarme de tal manera… ¿ves lo que quiero decir? Eres un príncipe de leyenda, mas si continúas así, acabaré convencida de que soy realmente la joya de la familia. ¡Y ten cuidado! Que si me elevan demasiado el ego, puedo tornarme tan insoportable que dudo que siquiera tú logres soportarlo.