SoyTheoClarke
Buen día. ☺️
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──Theo se removió en el instante del beso, partiéndose en la lentitud. Restos de una sonrisa se le mantenían en las comisuras ante la acusación del contrario, acercándose más a él con un sonido desde el fondo de la garganta, similar a una queja.
Dejó que el ritmo del menor se marcara particularmente en el beso, pero el resto de su cuerpo actuó más ansioso, apretándolo a sí, clavándole las yemas con cuidado. Su lengua entraba a juego de vez en cuando, pero solo daba un leve roce contra sus dientes cuando se deslizaba por sus belfos, no iba más allá aún. Lo que sí, en un instante de pérdida de cordura, consumido por el calor ajeno, su olor: quitó la mano detrás de su nuca para tomarlo por uno de sus muslos, levantarlo y estampado –casi– con cuidado, contra el mueble que lo sostenía detrás. Fue el único instante de aceleración, siguiendo con el curso lento del beso, y la fricción suave de sus manos──.
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──Theo no se movió. Ni cuando la mano bajó a su mandíbula, ni cuando lo acercó, ni cuando el beso llegó. Simplemente lo recibió, con los párpados cayendo solos y los dedos apretando sin querer más tela entre su puño. Respondió despacio, con esa misma calma que Matthew le había impuesto, aunque por dentro no había nada de ella.
Cuando se separaron no fue lejos. Apenas lo suficiente para respirar. Abrió los ojos despacio y lo encontró todavía cerca. Exhaló por la nariz, lento, y lo miró con una honestidad que no intentó disimular── Ya comprobaste. ──Murmuró, con la voz baja y sin un gramo de resistencia en ella. La mano en el borde de la camisa se infiltró hasta tocar la piel. ‹ Caliente ›, pensó, y soltó un suspiro húmedo──. Puedes seguir... Por favor.
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SoyTheoClarke
──Theo soltó una risita nasal en medio de las declaraciones, cerrando los ojos con el toque de las frentes── ¿Por qué me cuesta creerte? ──Bromeó, abriendo uno de sus ojos para mirarlo con diversión.
La mano que colgaba contra uno de sus lados se estiró hasta encontrarse con el borde de la camiseta ajena, ansiosa, y se sostuvo de allí. No hizo más, temía parar algún avance, pero necesitaba anclarse a él de alguna manera. La mano en su cuello estaba inmóvil, enredada sutil── Pero puedes usar todo contra mí, no me molesta ──Declaró, en un murmullo íntimo. Un gesto mínimo movió sus hombros, y realmente, la sinceridad cruda predominó en su voz── Veo difícil que no puedas hacer conmigo lo que quieras, ¿sabes? ──Separó las frentes apenas y dejó caer el peso de la cabeza contra la palma que lo mimaba, suspirando──.
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