¡Hola, hola! ¡Te extrañé mucho! No me acostumbro a verte solo una o dos veces por semana. Extraño charlar contigo a diario, comer malteadas con helado y verte andar en skate. ¿Qué tal ha ido todo? ¿Alguna novedad?
¿Qué tal está el tonto de Lucas? ¿Siguen en esa fase de "no podemos pasar cinco segundos sin mirarnos a los ojos" o ya han vuelto a ser personas normales? Porque si vas a empezar a hablarme de lo perfecto que es todo, me doy la vuelta y me voy. Sabes que mi cupo de felicidad ajena está lleno por este siglo.