Los jadeos que escapan de entre sus labios son pesados. Su mano se presiona contra una herida sangrante y abierta en el costado del abdomen.
Jason inhala, contando para no perder su visión. No es algo grave, puede sobrevivir, pero su cuerpo le falla constantemente en cada paso.
"Si esperas hacer algo por ella con toda esa mierda encima, Todd. Vas a romperla más que nosotros".
La voz de Amanda le asquea, no la mató, no podría. No tenía dónde esconderse. No sabía si le sería útil para mantener viva a la niña.
¿Qué tanto le habrán hecho...?
—Mierda santa. —Sus dientes rechinan, se apoya en una pared, quiere deslizarse y caerse al suelo para dormir. Y preferentemente, no despertar.
Pero cuando se ladea para seguir caminando, su mano ensangrentada se desliza sobre un cristal reforzado.
Y ahí la ve. El aire se le escapa. Le duele la cabeza. Quiere llorar. Ella está ahí.