/El joven casi no tiene tiempo de reaccionar: observa atónito cómo la fémina se le acerca e instintivamente abre los brazos para acurrucarla contra sí, fundido en su cariño. Acaricia su espalda y también cierra los ojos, como si así fuera a retener las lágrimas. Hola, tía May... no puedo creerme que seas tú. No estoy soñando ¿verdad? /Entierra la cabeza contra el espacio entre su hombro y su cuello antes de separarse para verla mejor, entre el mohín y el rictus de una amplia sonrisa. ¡¡¡Estás bien!!! ¿no tienes nada roto, ni un dolorcillo, ni un hematoma... nada? ¿Nada de nada? Dios mío, May... pensé que jamás tendría el placer de estar contigo. ¿Cómo es posible que—...? No, nada. Mejor nada. ¡¡Sí!! No sabía que habías asistido a clases de defensa personal... ¡He-hey! Siempre me has parecido muy cool, pero no tenía ni idea de que fueras AÚN más cool de lo que yo pensaba. Estás deslumbrante, May. Ojalá el tío Ben te viera ahora mismo.