Espléndido chiste. ¿Te comparto a ti —tan solo como una idea— por dónde se irá tu invitación? Cuenta con poca magia: volará en dirección a la cancha de Lacrosse, donde se encontrará con el cuerpo malheridos de los pobres bastardos que siquiera pensaron en mirarte. Te recomiendo no continuar con esas bromas, Mia, o luego estarás demasiado preocupada por su bienestar. Por supuesto que le has puesto el ojo a uno, ¿me crees ciego? Estoy frente a ti, por más que desees negarlo o gritar a los cuatro vientos que no soy de tu agrado. ¿Acerca de qué confesión hablas? Nuevamente, Van Doren, tomas atribuciones que no te corresponden. ¿Nunca escuchaste aquel dicho en el que hacen alusión a que es mejor mantener en vista a los “amigos”, debido al poder que cargan? Te acercaste demasiado a mi princesa —Bridget—, por lo que saber de ti era lo de menos. Justo así, cariño, eso está mucho mejor. ¿Por qué no tomas el papel de buena chica para mí, así en lugar de mencionar tantas ridiculeces por minuto, te concentras en mencionar mi nombre una y otra vez? He tomado decir el tuyo como una fascinación, pero escucharte diciendo el mío podría volverse mi obsesión. ¿Continuarás con eso? Nadie tomará aquel lugar, acércate y ya.