─── ¡Mira la lista esta! ¡Pero qué tía tan espabilada, de verdad! Me lees el pensamiento, reina. Es que me quitas las palabras de la boca. Un infarto no me vas a dar porque técnicamente mi corazón demoníaco va a otro ritmo, pero vamos, que me tienes al borde de la úlcera con tus escapadas, ¡eso te lo juro por mi vida! Y lo del chip... no te tientes, no te tientes, que mañana mismo te pido cita con el veterinario para que te lo ponga en el cogote.