☆ Quienes conocen a Milo suelen coincidir en una misma cosa: resulta casi imposible no tomarle cariño, es un chico extrovertido, optimista y genuinamente amable, de esos que saludan con una sonrisa, recuerdan el nombre de las personas y encuentran la manera de hacer reír incluso en los días más tensos, tiene un corazón enorme, disfruta ayudar a los demás sin esperar nada a cambio y suele emocionarse tanto por los logros de sus compañeros como por los propios, su energía inagotable hace que muchos lo comparen con un rayo de sol. Sin embargo, esa alegría no le impide ser disciplinado, cuando coloca los pies sobre la línea de tiro y sostiene el arco entre sus manos, toda su atención se dirige al objetivo. Esa serenidad, unida a su constancia y a su amor por el deporte, comenzó a abrirle camino dentro de la arquería juvenil, donde poco a poco empezó a construir un nombre propio, no solo como un atleta prometedor, sino como una de las personas más queridas dentro del circuito.