Isaac, aunque nunca supo del todo lo que Morgan sentía, intuía que había algo especial en su vínculo, aunque siempre lo atribuyó a la amistad y lealtad. En el fondo, Morgan aceptaba que su amor no correspondido sería solo otro sacrificio en su inmortalidad; sin embargo, Isaac le recordaba que, incluso siendo una criatura de la noche, podía sentir el amor.
A lo largo de los meses, la relación de Morgan con la manada de Scott se fortaleció. Los conflictos entre los vampiros y los hombres lobo se hicieron notorios cuando un grupo de vampiros nómadas llegó a Beacon Hills, amenazando con romper la paz que tanto trabajo había costado a Scott. Morgan se enfrentó a ellos en secreto, arriesgando su vida y su identidad para proteger a la manada y al pueblo que había comenzado a considerar su hogar.
Scott fue testigo de la lealtad de Morgan y, en un acto de agradecimiento, lo nombró miembro honorario de su manada. A pesar de la diferencia de especies, Scott juró que mientras él fuese el alfa, Beacon Hills sería un lugar seguro para seres sobrenaturales que desearan proteger la paz, incluidos los vampiros.