James “Jamie” Wilson-Barnes fue adoptado por Bucky Barnes y Sam Wilson cuando era pequeño, después de quedar bajo protección del gobierno tras perder a su familia biológica. Al principio era un niño reservado y desconfiado, pero poco a poco encontró en Bucky y Sam un verdadero hogar. Ambos se convirtieron en sus padres y lo criaron enseñándole que no tenía que cargar con el legado de los héroes que eran.
Desde pequeño, Jamie mostró una enorme fascinación por las máquinas y la mecánica. Mientras crecía rodeado de las historias y experiencias de sus padres, descubrió que no quería convertirse en soldado ni superhéroe; quería construir cosas capaces de ayudar a los demás. Por eso estudió Ingeniería Mecánica, especializándose en tecnología de asistencia y prótesis.
Durante su adolescencia tuvo dificultades para encontrar su propia identidad, cansado de ser conocido únicamente como “el hijo de Bucky Barnes y Sam Wilson”. Con el apoyo de ambos, aprendió que no necesitaba seguir sus pasos para hacerlos sentir orgullosos.
Ya como adulto, Jamie se convierte en un brillante ingeniero mecánico y desarrolla tecnología para rescate y prótesis avanzadas. Aunque evita involucrarse directamente en el mundo de los superhéroes, ocasionalmente ayuda a sus padres y a los Avengers cuando necesitan sus conocimientos. Para él, su mayor logro no es ser hijo de dos héroes, sino haber construido su propio camino.