No quiero que empieces a medir lo que dices conmigo por miedo a que sea demasiado. Me gusta escucharte, Noh. Ahora entiendo un poco más lo que querías decir antes, aunque no quiero que hagas eso conmigo. Tampoco voy a pedirte que dejes de protegerte, ¿bien? Dos veces es mucho que perder. Entiendo que prefieras mantener un círculo pequeño si eso hace que sea más fácil soportarlo, pero no quiero que decidas mantenerme lejos solo porque existe la posibilidad de que algún día pueda doler. No puedo prometerte que nunca voy a hacerte daño, o que tú nunca me harás daño a mí, porque no sabemos qué pasará. Pero sí puedo decirte que no quiero hacerlo, y me alegra que tú tampoco quieras alejarte. Porque, por si no había quedado claro, yo tampoco quiero estar lejos de ti.