¡Sea muy bienvenida! Espero su recibimiento sea acogedor y tenga cuidado con las madrigueras de conejo, aunque sí fuera por mí me lanzaría sin dudarlo. ¿Otra vez mis belfos están hablando locuras? Tendrá que disculparme pero estoy algo chiflada, temo estar entrando en locura. En fin, Permítame usted ser conocedora de su nombre.