Acepto.
Ni siquiera porque necesite que me convenzan, ni porque busque refugio en el pasado. Acepto porque el nombre de "los perros del mal' no es solo un título que cuelga en la pared; es una marca que llevo tatuada en el alma, un instinto que no se apaga, sin importar cuántos años hayan pasado o cuántas arenas haya pisado después. Una vez me preguntaste si estaba dispuesto a dejarlo todo en el ring; la respuesta la conoces mejor que nadie, porque me viste hacerlo cuando este nombre apenas empezaba a forjar su leyenda.
Cuenta con mi apoyo, con mi lealtad, si vamos a volver a pisar el ring que no será para recordar cómo se hacía antes.
Los Perros han vuelto.