Buenos días para ti también, Rach, hoy desperté genial, gracias, ¿qué tal tú? Veo que bastante animada, eh. Mmh. No, no realmente. Aunque el hecho de que pienses que la primera idea es la mejor se puede atribuir al «efecto Einstellung», ya sabes, un sesgo cognitivo que hace que, enfrentados a un problema, nos centremos en soluciones ya conocidas, lo que nos impide mirar más allá y buscar soluciones alternativas, y... Joder. Ya me he puesto a hablar de más, lo siento. Déjame hacer esos redobles de tambores para ti, Rach. Espera, espera, ¡¿tatuarnos juntos?! Mierda, no. Sabes que me aterran las agujas. No. Simplemente no. Lee mis labios Rach. Eso no va a suceder.