Bienvenida, mi preciosa Bekah. Comenzaba a sentirme en abstinencia al estar privada de tu adictiva presencia, pero me alegra saber que te tengo finalmente. ¿Podemos irnos de compras esta tarde? Di que sí, di que sí. Necesito conseguir un buen conjunto de lencería para llevar a cabo un plan que tengo en mente, si me acompañas, creo que podré compartirlo contigo.